lunes, 29 de octubre de 2007




«Vendrás conmigo» —dije— sin que nadie supiera
dónde y cómo latía mi estado doloroso,
y para mí no había clavel ni barcarola,
nada sino una herida por el amor abierta.

Repetí: ven conmigo, como si me muriera,
y nadie vio en mi boca la luna que sangraba,
nadie vio aquella sangre que subía al silencio.
Oh amor ahora olvidemos la estrella con espinas!

Por eso cuando oí que tu voz repetía
«Vendrás conmigo» —fue como si desataras
dolor, amor, la furia del vino encarcelado

que desde su bodega sumergida subiera
y otra vez en mi boca sentí un sabor de llama,
de sangre y de claveles, de piedra y quemadura.

Pablo Neruda, Soneto VII
(de "Cien Sonetos de amor - Mañana")





No hubo ataque, ni herida, ni sangre, ni ofensa, ni miedo.. sólo este dolor oscuro, planta parásita de raices enterradas en lo más profundo, de ramas duras, de inmensa malicia, de voluntad destructora, de inútil fruto. No hubo espada, ni puñal; no hubo traición ni desengaño, sólo esta pena arrasadora, aniquilando esperanzas con sus pasos torpes, desgarrando con dedos helados los hilos frágiles que entramaban mis sueños. No hubo guerra, ni lucha, ni rendición, ni paz, ni victoria... sólo, de nuevo, esta noche, mansa y asfixiante; sólo, de nuevo, esta noche sin luces; sólo, de nuevo, la soledad de siempre...

No diré "buenas noches", porque no sólo sonaría falso, si no que, además, lo sería...




Banda sonora, simplemente necesaria para aplacar al silencio:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ponme algo, lo que tú quieras.

Le confieso un pequeño secreto: siempre he querido entrar aquí y pedirle algo, un cubata, un whisky, algo. Este lugar en la red que nos atrapa es como un acogedor garito nocturno: íntimo, tranquilo, no para todos sino sólo para unos cuantos escogidos que lo conocen. Me gusta imaginar que me acodo en la barra; suena la música, algunas parejas bailan perezosamente en la pista mientras le hago alguna confidencia que Ud. escucha, resignada o aburrida.

"Cántame una canción, y te pongo un cubata...
Con una condición: que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata..."

Dice Sabina, más o menos.

Me ha gustado la música de esta noche que no es mi mejor noche, porque uno se atraganta de problemas que amargan. Observo que también Ud. insinúa los suyos.

Vivir es tener problemas.

Vendrán, espero, tiempos mejores que el mapa señalará a buen seguro.

Buenas noches.

Rocío dijo...

Que esa soledad, destructora a veces, se convierta en calma y mansedumbre para tu mente y tus letras; que la vuelques impetuosa, como haces, vomitándola de tus dedos y sea la compañera que nos haga vibrar.
Hoy, me han llegado de rojo tus palabras y te deseo que pases unas buenas noches tintadas con la fuerza de esas gamas.
El exilio voluntario hace de la soledad un camino en el que el gris es simplemente un color apagado y apático, pero no un modo de vida.
Te sigo y te coloreo.