lunes, 22 de octubre de 2007


Al principio, ella fue una serena conflagración,
un rostro que no fingía ni siquiera su belleza,
unas manos que, de a poco, inventaban un lenguaje,
una piel memorable y convicta,
una mirada limpia,
sin traiciones
una voz que caldeaba la risa,
unos labios nupciales,
un brindis

Es increíble pero, a pesar de todo,
él tuvo tiempo para decirse
"qué sencillo"
y también
"no importa que el futuro
sea una oscura maleza"
La manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre,
sin culpa ni disculpa.

Él se sintió optimista,
nutrido
renovado,
tan lejos del sollozo y la nostalgia,
tan cómodo en su sangre y en la de ella,
tan vivo sobre el vértice de musgo,
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba,
sin gente y no importaba,
sin dios y no importaba,
a desmontar la anécdota,
a componer la euforia,
a recoger su parte del botín

Mas su mitad de amor
se negó a ser mitad
y de pronto él sintió
que sin ella, sus brazos estaban tan vacíos,
que sin ella, sus ojos no tenían qué mirar,
que sin ella, su cuerpo de ningún modo era
la otra copa del brindis
Y de nuevo se dijo
"qué sencillo".

Pero ahora
lamentó que el futuro fuera oscura maleza,
sólo entonces pensó en ella
eligiéndola
y sin dolor,
sin desesperaciones,
sin angustia y sin miedo,
dócilmente, empezó
como otras noches
a necesitarla.

Mario Benedetti, La otra copa del brindis



Sombra sobre sombra, silencio tras silencio, oscuridad en de la oscuridad, me alcanza la noche amiga, me rodea y se instala junto a mi, cómoda y libre, sin falsos pretextos, sin razones ni explicaciones, simplemente disfrutando del placer de acompañarme. Y me habla de los días que llegarán tras ella, tras todas sus partidas, tras cada una de sus despedidas al amanecer. Y me asegura, alegre, confiada, que seguirá mis pasos, que volverá a mi lado, que me encontrará allá donde me lleve mi destino. Y, acariciando mi frente mientras me lleva al sueño y cierra mis ojos, murmura en mi oído, suave, inaudible, prometedora, que vendrá a visitarme cuando ya no esté sóla, que nos envolverá en sus brazos y compartirá contigo su necesidad de mí.

Buenas noches...




Banda sonora de lunes, de noche oscura, de futuro brillante:







1 comentario:

Sabana dijo...

Sigo sin investigar eso de poner musica en el blog, pero quisiera recomendarles esta cancion. Es Duran Duran y se llama Ordinary World.

http://youtube.com/watch?v=Qxm_cY5jqmo