jueves, 4 de octubre de 2007





Eres capaz de resumir el mundo
cuando miras,
de trazar el horizonte con la línea
tan delgada de tus labios,
de amarrar con tus manos
mi vida desatada,
de envolver con tu cuerpo
mi cuerpo sin descanso.

Tu cuerpo...
Crepúsculo que tiembla,
noche de adentro.

Todo se vuelve oscuro
cuando tu cuerpo de palmera
salvaje me detiene,
huracán del sur de cada cosa.
Eres una roca sola en el mar
donde sostengo
mi universo sin palabras.


Antonio Mialdea, Tu cuerpo


Déjame mirarte, no te escondas, no me huyas. Dejáme escucharte, no silencies tu voz ni apagues tu risa. Déjame inventarte, no cierres tus puertas, no esquives mi roce. Déjame descubrirte, no guardes tus gestos ni tus miedos ni tu deseo. Déjame provocarte, no me niegues tu cuerpo no te lleves tus caricias. Déjame conocerte, déjame un sitio a tu lado, deja que me convierta en tu sombra, deja que tu piel se transforme en mi ropa. Deja que me quede, sin más palabras que este beso, sin más condición que esta entrega, contigo

Buenas noches.





Banda sonora encadenada a mil recuerdos:







1 comentario:

Anónimo dijo...

El mapa marca hoy un poema especialmente apasionado (o a mí me lo parece) y unas palabras de nuestra anfitriona: "deja que..."

Es una fórmula para expresar que el amor y la pasión lo quieren todo, que son absorbentes y posesivos. "Deja que..."

La fotografía lo muestra: una cara mirando con avidez el pubis femenino.

Gracias por el poema, por la fotografía, por la música.

Buenas noches.