jueves, 16 de agosto de 2007


Tus ojos son de donde
la nieve no ha manchado
la luz, y entre las palmas
el aire
invisible es de claro.

Tu deseo es de donde
a los cuerpos se alía
lo animal con la gracia
secreta
de mirada y sonrisa.

Tu existir es de donde
percibe el pensamiento,
por la arena de mares
amigos,
la eternidad en tiempo.


Luis Cernuda, Pais



El inevitable rito de amar, de amarte; la llamada clara de tu cuerpo; la mirada ansiosa que te desnuda; el fuego que enciendes apenas con un roce; la sed infinita y el eterno hambre de tu piel; el diario ritual de desearnos, la liturgia nocturna de soñarte; el instinto, animal, salvaje, incontenible de buscarte y dejar que me encuentres.

Buenas noches...



No hay comentarios: