lunes, 25 de febrero de 2008






Cuando mis fuertes brazos te reciban,

las voces de la ausencia,
dulcemente
contarán nuestros ocios
—dos caminos
sin nadie, con los dos—
el nunca y siempre.


Y la pareja de palabras
lía
a profunda unidad.
Y tanta cifra
se reduce
a la orilla del encuentro

con azoro de ser la poesía.

Ya no sé caminar sino hacia ti.
La rosa de caminos de tu ausencia
alerta en mí el aroma del retorno
y la palabra oculta de su ciencia.

Oigo mi nombre en ti,
soy tu presencia


Carlos Pellicer, Recinto - XIV

(de "
Recinto y otras imágenes ")



Discúlpenme las ausencias, los silencios, las huidas cada vez más frecuentes, los cambios y variaciones de un humor cada vez más inquieto, las escapadas sin aviso ni fecha de retorno, los caóticos intentos de no perderme y las constantes recaídas en los senderos que me pierden. Disculpen la tristeza y la melancolía; disculpen la tardanza y la demora.


Y disculpen, sobre todo, mi incapacidad de ser fiel a mí misma.

Prometo un regreso.

Lo que no puedo asegurar es cuándo ocurrirá.

Buenas noches.




Banda sonora para un día especialmente como este...




















sábado, 16 de febrero de 2008




El alma vuela y vuela
buscándote a lo lejos,
Rosa tú, melancólica
rosa de mi recuerdo.

Cuando la madrugada

va el campo humedeciendo,
y el día es como un niño
que despierta en el cielo,

Rosa tú, melancólica,

ojos de sombra llenos,
desde mi estrecha sábana
toco tu firme cuerpo.

Cuando ya el alto sol

ardió con su alto fuego,
cuando la tarde cae
del ocaso deshecho,
yo en mi lejana mesa
tu oscuro pan contemplo.

Y en la noche cargada

de ardoroso silencio,
Rosa tú, melancólica
rosa de mi recuerdo,
dorada, viva y húmeda,
bajando vas del techo,
tomas mi mano fría
y te me quedas viendo.

Cierro entonces los ojos,

pero siempre te veo
clavada allí, clavando
tu mirada en mi pecho,
larga mirada fija,
como un puñal de sueño.

Nicolás Guillén - Rosa, tú, melancólica



Me acoge una cama vacía, un lecho acogedor pero que me cubre de ausencias, un cómodo rincón donde busco inquieta el cálido roce de otra piel, la necesaria caricia que me calme mientras me desvela. Me revuelvo impaciente en la penumbra, incapaz de hallar el camino hacia sueño, la senda amable hacia la embriagante locura que elijo y persigo cada noche, esperando ansiosa el susurro que me llamará, leve, quedo, inconfundible para guiarme, envuelta tan sólo en las sábanas del deseo, a ese país siempre lejano, siempre distinto, nunca olvidado, nunca suficientemente explorado que me espera entre sus brazos...


Buenas noches.





Banda sonora para acercarse, más, un poco más, un poquito más aún, a quien está lejos:








miércoles, 13 de febrero de 2008



Mi amor por ti es mucho más que amor,
es algo que se amasa día a día,
es proyectar tu sombra junto a mí,
hacer con ellas una sola vida.

Las miradas que ya al conocer
se hablan entre sí en la distancia,
no hacen falta palabras...qué más da!
si ya interpretamos lo que claman.

Los mil detalles que tienes tú por mí,
mi descaro al advertir en lo que fallas,
el sincerarme cuando hay que decir
lo que sinceramente no se calla.

Mi amor por ti es mucho más que amor.
Mi amor por ti es como una nevada,
un torrente de luz, algo tan bello...
como ponerse el sol o amanecer el alba.


Roque Dalton, Mi amor por ti




Soy incapaz de decir nada hoy, me he quedado agotada de tanto amar, de tanto amor como me ha regalado el día. No podría definir la alegría, el delirio, la fiebre, el invencible sentimiento de ser amada y amar a quien me ama. No sé encontrar palabras que describan este fuego, este brillo, este fulgor que me ilumina, esta cegadora luz que me señala. No me atrevo a explicar la causa de mi sonrisa, las razones de mi esperanza, la innegable certeza que me llena, la desconocida sensación de ser, de estar, por fin, completa. Porque sería inútil tratar de razonar sobre este deseo incandescente,
vivo, implacable, invencible; este deseo arrasador, que se ha convertido en dueño y señor de mi vida y de mi cuerpo...

Buenas noches, porque hoy son buenas, son muy buenas, son las mejores noches en muchos meses...





Banda sonora para quienes buscan una declaración de principios:






lunes, 11 de febrero de 2008






Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.


Roque Dalton, Desnuda




Podría esconderme tras mil disfraces, escamotear mi rostro a tu escrutinio, taparme toda la piel desde mi cuello a mis pies, y la piel de mi vientre y la piel de mis piernas, ocultarte el cerrado secreto de mi sexo, camuflar todos y cada uno de mis gestos, disimular mis movimientos, encubrir mis emociones, condenar al mutismo mi voz y mis gemidos, y aun así, para tus manos estaría totalmente presente, sería claramente audible a tu oído y ante tus ojos, a tu mirada, estaría completamente desnuda...

Buenas noches.







Banda sonora para una noche tan invernal como tranquila, tan oscura como acogedora..










sábado, 9 de febrero de 2008




Negros de sombra. Caudales

de lentitud. Impaciente
se esfuerza en armar la luna
sobre la sombra sus puentes.
(¿De plata? Son levadizos
cuando, bizarro, de frente,
de sus puertos despegado
cruzar el día se siente.)

Ahora los rayos desgarran
la sombra espesa. Reciente,
todo el paisaje se muestra
abierto y mudo, evidente.
Húmedos pinceles tocan
las superficies, se mueven
ágiles, brillantes; tensos
brotan a flor los relieves.

Extendido ya el paisaje

está. Su mantel, no breve,
flores y frutos de noche,
en dulce peso, sostiene.

La noche, madura toda,

gravita sobre la nieve
hilada. ¿Qué zumos densos
dará en mi mano caliente?
Su pompa rompe la cárcel
exacta, y la pulpa ardiente,
constelada de pepitas
iluminadas, se vierte.

Mis rojos labios la sorben.

Hundo en su yema mis dientes.
Toda mi boca se llena
de amor, de fuegos presentes.
Ebrio de luces, de noche,
de brillos, mi cuerpo extiende
sus miembros, ¿pisando estrellas?,
temblor pisando celeste.

La noche en mí. Yo la noche.

Mis ojos ardiendo. Tenue,
sobre mi lengua naciendo
un sabor a alba creciente.

Vicente Aleixandre, Posesión
(de "Ámbito")




Escondidos entre las sombras, jugando; despistando las miradas, traviesos; escapando de la vigilancia, sonrientes: disimulando la intención, furtivos; compartiendo oscuridad, cómplices; extendiendo los dominios de nuestra huida, imparables; demorando el regreso al encierro, rebeldes; apurando los besos, alargando las caricias, imprudentes; regocijándonos en deseo, deshaciéndonos en susurros, salvajes...

Perezosamente despertando a la llamada de otra noche, lentamente entregándonos al abrazo de otro día, amorosos, amando, amantes...

Buenas noches.





Banda sonora de personalidad sabatina, sazonada, tal vez, con una voz querida, una voz añorada, que despierta, con suavidad, nuestro lado más dulcemente salvaje:

The Rolling Stones

Wild horses














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viernes, 8 de febrero de 2008








Un quieto resplandor me inunda y ciega,
un deslumbrado círculo vacío,
porque a la misma luz su luz la niega.

Cierro los ojos y a mi sombra fío
esta inasible gloria, este minuto,
y a su voraz eternidad me alío.

Dentro de mí palpita, flor y fruto,
la aprisionada luz, ruina quemante,
vivo carbón, pues lo encendido enluto.

Ya entraña temblorosa su diamante,
en mí se funde el día calcinado,
brasa interior, coral agonizante.

En mi párpado late, traspasado,
el resplandor del mundo y sus espinas
me ciegan, paraíso clausurado.

Sombras del mundo, cálidas rüinas,
sueñan bajo mi piel y su latido
anega, sordo, mis desiertas minas.

Lento y tenaz, el día sumergido
es una sombra trémula y caliente,
un negro mar que avanza sin sonido,

ojo que gira ciego y que presiente
formas que ya no ve y a las que llega
por mi tacto, disuelto en mi corriente.

Cuerpo adentro la sangre nos anega
y ya no hay cuerpo más, sino un deshielo,
una onda, vibración que se disgrega.

Medianoche del cuerpo, toda cielo,
bosque de pulsaciones y espesura,
nocturno mediodía del subsuelo,

¿este caer en una entraña obscura
es de la misma luz del mediodía
que erige lo que toca en escultura?

—El cuerpo es infinito y melodía.

Octavio Paz, Mediodía



Qué nos vuelve frágiles? Qué nos hace vulnerables? Qué nos hiere? Qué nos rompe? Qué meticulosa erosión tranforma nuestra fuerza en debilidad, nuestro poder en flaqueza, nuestra férrea voluntad en una urdimbre deshilachada que no resiste el más leve embate del más suave viento...

Qué nos eleva? Qué nos ilumina? Qué nos empuja a ser mejores? Qué nos salva del naufragio? Qué nos convence de nuestra propia valía, de nuestras propias posibilidades? Qué nos devuelve el ánimo, la sonrisa? Qué pequeño hechizo consigue recomponer nuestro espíritu cuando está deshecho, hasta curar cada dolor, hasta cicatrizar cada herida, hasta apaciguar, con caricias, toda ansiedad...

Qué nombre tiene lo que nos crea, lo que nos destruye? Qué es lo que nos salva, lo que nos quema? Qué es, dime, dime tú que lo eres todo, lo que me hace vivir, lo que me mata???

Buenas noches.


Banda sonora, firmemente frágil...










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martes, 5 de febrero de 2008





¡Qué cuerpos leves, sutiles,
hay, sin color,
tan vagos como las sombras,
que no se pueden besar
si no es poniendo los labios
en el aire, contra algo
que pasa y que se parece!

¡Y qué sombras tan morenas
hay, tan duras
que su oscuro mármol frío
jamás se nos rendirá
de pasión entre los brazos!

¡Y qué trajín, ir, venir,
con el amor en volandas,
de los cuerpos a las sombras,
de lo imposible a los labios,
sin parar, sin saber nunca
si es alma de carne o sombra
de cuerpo lo que besamos,
si es algo! ¡Temblando
de dar cariño a la nada!

Pedro Salinas, Versos 2389 a 2409
(de "La voz a ti debida")




Campo baldío, tierra seca, suelo yermo, terreno muerto, donde no crece nada más que rastrojos y espinos. Puro escombro, asolado panorama de un horizonte arrasado en cicatrices grises, en crueles, profundos arañazos. Ribera sin cauce, corriente apagada, catarata inútil hecha de rocas, añorando la marea dulce que la bañaba. Negro escollo, guijarro aristado, risco hostil, roca inerte.. mármol frío sin dulzura en su tacto, abrupto relieve casi doloroso de mirar, casi obsceno en su tristeza, casi ridículo en su lenta agonía, casi conmovedor en su desoladora dureza.

Yerma, seca, baldía, inerte, abrupta... las palabras que me definen, el inconfundible rastro que dejan mis huellas.


Esta noche, posiblemente, sea buena para alguien. Y yo, sinceramente, me alegraré mucho. Así pues, y ya que se nos pide que deseemos a los demás lo que quisiéramos para nosotros, les deseo buenas noches.





Banda sonora para bocetos, esbozos, proyectos de estatua humana para una noche hecha de piedra...









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lunes, 4 de febrero de 2008



Tendida,
piedra hecha de mediodía,
ojos entrecerrados donde el blanco azulea,
entornada sonrisa.

Te incorporas a medias y sacudes tu melena de león.
Luego te tiendes,
delgada estría de lava en la roca,
rayo dormido.

Mientras duermes te acaricio y te pulo,
hacha esbelta,
flecha con que incendio la noche.
El mar combate allá lejos con espadas y plumas.

Octavio Paz, Relámpago en reposo


Pequeña llama instalada entre mis dedos, titilante luz viviendo en mi pecho, invisible fuego siempre encendido en mi vientre. Te guardo escondido en mis sueños, como un pirata entierra sus tesoros; te siento respirar sobre mí, como un incesante dolor que no se cura; te espero despierta cada noche, como un niño aferrado a la claridad salvadora tras la puerta; te acuno entre mis brazos, como un ciego acaricia sus libros; te escucho en el silencio, como un trueno acechando el rayo que le anuncia; te presiento en tu ausencia inmutable, como un peregrino ansía y desespera de llegar a su destino.

Llama, luz, fuego, tesoro, dolor, caricia, silencio, ausencia... las palabras que te encierran, el misterio que te envuelve.

Buenas noches.




Banda sonora para espíritus inquietos y/o para almas inquietantes...











jueves, 24 de enero de 2008


No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.

La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
«Yo soy el sol, los cielos, el amor».
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.

Y vivimos soñándola. Soñar

es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.

Sólo muere

un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.

Pedro Salinas, Largo lamento




Hay noches en que los sueños me transportan a las playas de mi infancia; sólo existe el y el sol y el tacto cálido del verano y las risas de la tarde y todo huele a pasado, a un pasado dulce que sé que no volverá. Hay noches de sueños inquietantes, noches de batallas y miedo, de ruidos y golpes, de violencia y gritos, noches en los que me apresuro, asustada como una niña, a huir hacia el refugio despierto de mi presente. Hay noches en las que los sueños se llenan de planes y preparativos para algún viaje, sueños de rutas por descubrir y mapas por descrifrar, sueños de viajes a paises escondidos, remotos, perdidos donde viven los deseos más secretos, sueños de viajes sin retorno del dolor a la alegría, aventuras deliciosas, peligrosas, incitantes que acaban siempre en el reino futuro, aún sólo imaginado, de tus brazos.

Buenas noches.






Banda sonora luminosa, porque se cumplirá, lo sé, ese soñado "ojalá estuvieras aquí":





martes, 22 de enero de 2008


Y las sombras se abrieron otra vez
y mostraron tu cuerpo:

tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales,
prisioneros en llamas

tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta
entre tus senos,

cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.

Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después
son los ojos húmedos del perro.

Siempre hay abejas en tu pelo.
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.

Aguas dormidas golpean día y noche
tu cintura de arcilla
y en tus costas,
inmensas como los arenales de la luna,

el viento sopla por mi boca
y su largo quejido cubre con sus dos alas grises

la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.

Las uñas de los dedos de tus pies
están hechas del cristal del verano.

Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta,
negro caballo de espuma,

cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable).


Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

Octavio Paz, Cuerpo a la vista




No es ya mi cuerpo sino tuyo, hecho a tu medida, abierto a tus manos, ofrecido a tu boca, suplicante de tu beso. No es ya mi piel sino tuya, dorada y húmeda en el calor del deseo, ardiente y ansiosa bajo tu peso, cautiva y feliz entre tus brazos. No es ya mi espalda, ni mis muslos, ni mi pecho... ya te pertenecen; tan ajenos a mi voluntad como sometidos a la tuya, tan esclavos de tu caricia como dueños del placer que te regalan,
tan dependientes de tu amor como libres para entregarse...

Buenas noches.






Banda sonora para sonreir, reir, reirse, a solas o acompañados:








lunes, 21 de enero de 2008




¡Cómo me dejas que te piense!
Pensar en ti no lo hago solo, yo.
Pensar en ti es tenerte,
como el desnudo cuerpo ante los besos,
toda ante mí, entregada.


Siento cómo te das a mi memoria,
cómo te rindes al pensar ardiente,
tu gran consentimiento en la distancia.


Y más que consentir, más que entregarte,
me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas
recuerdos en escorzo, me haces señas
con las delicias, vivas, del pasado,
invitándome.


Me dices desde allá
que hagamos lo que quiero
—unirnos— al pensarte.
Y entramos por el beso que me abres,
y pensamos en ti, los dos, yo solo.

Pedro Salinas, Versos 1104 a 1121
(de "Razón de amor")




Pensar es sólo un nuevo abismo, una nueva trampa, pensar me hace creer, y creer me hace soñar. Pensar, pensarte, hacerte a la medida de mis brazos, concederte bula en mi cuerpo, doblegar mi orgullo a tu deseo. Pensar, pensar en ti, convertirte en la suave lluvia del verano y el sol tibio del invierno, transformar tu ausencia en caricia, tu adios en beso. Pensar, pensar en mí bajo tu peso, pensar en tu voz respondiendo a mis gemidos.. pensar pensarte, a solas, contigo.

Buenas noches







Banda sonora, para pensar en el añorado momento cuando el viajero regrese y se oiga su llamada en la puerta:








miércoles, 16 de enero de 2008




Entre mi amor y yo
han de levantarse trescientas noches
como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.

Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino,
firmamento que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.



Jorge Luis Borges, Despedida





Porque me encontraste cuando estaba perdida y me devolviste el rumbo al regalarme tu luz; porque me hablaste cuando me aplastaba el silencio, y tu voz despertó a la mía; porque abriste mis ojos, ciegos de tan cerrados, cuando me miraste; porque me llevaste al mundo de caricias que había soñado siempre y siempre le había sido negado a mis dedos; porque pusiste en mis labios los besos y las risas; porque abriste el perfume de la alegría y me envolviste en la seda del deseo.. porque has sido mío sin pedirlo y serás mi dueño cuando así lo decidas.

Buenas noches.






Banda sonora para escuchar en la distancia, para hacerla menos dura, para guardarla en el corazón:



Shape of my Heart-Sting










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jueves, 10 de enero de 2008







Aquí,
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes,
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve,
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.

Pedro Salinas, Versos 733 a 784
(de "Razón de amor")



Incierto y vago como un presagio, una premonición repentina; vehemente y apasionado, como un impulso irremediable, como el instinto irresistible; alegre y ruidoso, como niños en un parque; desvaído y gris, como un día de noviembre; desesperado y ardiente, como una primera cita; frío y ausente como una despedida definitiva... así transcurre cada día, vestido como personaje de una función interminable, disfrazado con ropas de alegría, escondido en las bambalinas del silencio, pisando un escenario de súbita tristeza, viviendo en el atrezzo de los sueños; actuando en una obra mil veces repetida, mil veces diferente, cuya primera palabra, siempre es “Tú”.

Buenas noches.





Banda sonora para ti, porque seas quién seas, eres tú:






miércoles, 9 de enero de 2008


Un cuerpo, un cuerpo solo, sólo un cuerpo,
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;

la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;

una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;

unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;

un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,

unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena…

Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;

estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí

y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante:

la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.

Octavio Paz, IV
(de "Bajo tu clara sombra")




Vibrante y clara, como una nota pura afinando su sonido, mi voz te está llamando mientras mi cuerpo te espera en silencio. Abierta y dócil, como una flor extraña traída de un país lejano, mi piel te ofrece su perfume mientras mis labios preparan su beso. Desnuda y frágil, como una ráfaga de brisa, como el vuelo de una pluma, como el sueño de un pequeño dios, mi caricia busca encontrarte, se entretiene en tu nuca, invade tu pecho, se hace dueña de tu espalda, peregrina hambrienta, insaciable viajera por tu sexo...

Buenas noches







Banda sonora para los que viajan con un rumbo incierto pero nunca totalmente desconocido:











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sábado, 5 de enero de 2008




Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.


Luis Cernuda, Quisiera estar sólo en el Sur



Como un reflejo cegador de mi propia imagen, una copia perfecta de todos mis secretos, una réplica exacta de todos mis deseos, te descubro, imprescindible, siendo parte de mí, te reconozco, inconfundible, en mi mirada. Gemelos que, sin saberlo, se completan; piezas aisladas que sólo tienen sentido juntas; mitades de un mismo todo que se buscan, que se llaman, que intuyen, entre el temor y el desconcierto, entre la sorpresa y el placer, lo irremediable, lo inseparable de su destino.

Buenas noches.




Banda sonora para aquellos que saben descubrir las semejanzas en quienes, aparentemente, son diferentes:






viernes, 4 de enero de 2008



Nadadora de noche, nadadora
entre olas y tinieblas.
Brazos blancos hundiéndose, naciendo,
con su ritmo
regido por designios ignorados,
avanzas
contra la doble resistencia sorda
de oscuridad y mar, de mundo oscuro.

Al naufragar el día,
tú, pasajera
de travesías por abril y mayo,
te quisiste salvar, te estás salvando,
de la resignación, no de la muerte.

Si te rompen las olas, desbravadas,

hecho su asombro espuma,
arrepentidas ya de su milicia,
cuando tú les ofreces, como un pacto,
tu fuerte pecho virgen.

Se te rompen

las densas ondas anchas de la noche
contra ese afán de claridad que buscas,
brazada por brazada, y que levanta
un espumar altísimo en el cielo;
espumas de luceros, sí, de estrellas,
que te salpica el rostro
con un tumulto de constelaciones,
de mundos. Desafía
mares de siglos, siglos de tinieblas,
tu inocencia desnuda.

Y el rítmico ejercicio de tu cuerpo

soporta, empuja, salva
mucho más que tu carne. Así tu triunfo
tu fin será, y al cabo, traspasadas
el mar, la noche, las conformidades,
del otro lado ya del mundo negro,
en la playa del día que alborea,
morirás en la aurora que ganaste.

Luis Rosales, Versos 1439 a 1475
(de "Razón de amor")



Río manso o mar embravecido, lluvia gris o luminosa nieve, torrente impetuoso o dócil fuente regalando frescura, destructora riada o benéfica ribera.. soy agua en tus manos, soy remedio para tu sed y alivio para tu cansancio, imprevisible corriente abriendo caminos húmedos, manantial dulce buscando la caricia de tu boca, marea incontrolable lamiendo tu cuerpo, cascada imparable cayendo hacia tu abismo, lago dormido que se despierta sobre tu piel, secreto venero, desconocido, escondido afluente descubriendo el sentido de su origen, la razón de su cauce y su viaje, en tu orilla.

Buenas noches





Banda sonora acuática, deslizante, resbaladiza, mojada de ansiedad, remanso de deseos:











miércoles, 2 de enero de 2008


Esta noche al oído
me has dicho dos palabras comunes.
Dos palabras cansadas de ser dichas.
Palabras que de viejas son nuevas.
Dos palabras tan dulces
que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca.
Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello
y no intento moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras
—que digo sin quererlo—
¡oh, qué bella, la vida!
Tan dulces y tan mansas
que aceites olorosos
sobre el cuerpo derraman.
Tan dulces y tan bellas
que nerviosos, mis dedos,
se mueven hacia el cielo
imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas

Alfonsina Storni, Dos palabras




Basta tu voz para revivirme, tu voz para calmarme. Basta tu voz en mi oido para regalarme otra noche de dulzuras, otro día de esperanza. Bastan tu voz y tus palabras, mágicas palabras envueltas en el humo de la ausencia, para hacerme soñar con tu piel sobre la mía. Basta tu voz, tu voz susurrando indecencias, reclamando mi respuesta, exigiendo mi entrega, para hacer de mis dedos los tuyos, para hacer de mi deseo, el tuyo.

Buenas, ardientes noches...




Banda sonora de año recien estrenado pero de aún no cumplido deseo:








lunes, 31 de diciembre de 2007




No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Mario Benedetti, Todavía


Habrán cambios: es un nuevo año y vendrán nuevas cosas, nuevos retos, nuevos problemas, nuevas emociones, nuevos amores, nuevas lágrimas, nuevas amistades, nuevas alegrías, nuevas pérdidas, nuevos encuentros, nuevos deseos, nuevas promesas, nuevos tesoros...

Que encuentren sus tesoros deseados, que les encuentren aquellos que ustedes desean..

Feliz Año Nuevo




Banda sonora para empezar el año en una isla llena de tesoros:



sábado, 29 de diciembre de 2007








Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.

Amar el sol y desear veranos, y el invierno

lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tanta euritmia.

Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,

y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después un tanto yermas, y esperarás el sueño.

Del día que vendrá no sabes nada. (No consultas

oráculos). Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.

Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.

Y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.

Luis Antonio de Villena, Un arte de vida


No tengo el don de la belleza, el desmedido poder que ésta concede, el hechizo magnético con que te viste, el irresisistible perfume con que te envuelve. No tengo la belleza de la niñez inocente y risueña, de la juventud turbulenta y arrogante, de la madurez apasionada bajo la piel serena. No tengo la misteriosa belleza oriental, la tóxica belleza latina, la sosegada belleza nórdica... pero cuando tu voz dice mi nombre, no hay reino que no sea mío; cuando me rozan tus ojos, no hay mujer más hermosa en la tierra.

Buenas noches.


Belleza pura como banda sonora de esta noche tan cerca ya del fin de todas las noches de este año: