sábado, 29 de diciembre de 2007








Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.

Amar el sol y desear veranos, y el invierno

lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tanta euritmia.

Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,

y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después un tanto yermas, y esperarás el sueño.

Del día que vendrá no sabes nada. (No consultas

oráculos). Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.

Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.

Y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.

Luis Antonio de Villena, Un arte de vida


No tengo el don de la belleza, el desmedido poder que ésta concede, el hechizo magnético con que te viste, el irresisistible perfume con que te envuelve. No tengo la belleza de la niñez inocente y risueña, de la juventud turbulenta y arrogante, de la madurez apasionada bajo la piel serena. No tengo la misteriosa belleza oriental, la tóxica belleza latina, la sosegada belleza nórdica... pero cuando tu voz dice mi nombre, no hay reino que no sea mío; cuando me rozan tus ojos, no hay mujer más hermosa en la tierra.

Buenas noches.


Belleza pura como banda sonora de esta noche tan cerca ya del fin de todas las noches de este año:






2 comentarios:

Pigmalión dijo...

Dijo él:
Cuando tu voz dice mi nombre, no hay reino que no sea mío.
Ella respondió:
Cuando me rozan tus ojos, no hay mujer más hermosa en la tierra.

Y la voz se apagó una noche como este año.

Sigues llegando con tus letras donde más se siente.

Un beso.

F.

Sofía dijo...

Discrepo, querida mía.

Sí que tienes el don de la belleza, el hechizo magnético, su irresistible perfume; en tu cuerpo y tu alma se almacena la niñez, la juventud y la madurez. De ti surgen misterios orientales, oscuros venenos latinos, plumosas blancuras nórdicas.

Por eso andamos siempre pendientes de tus pasos, atraídos por tu espíritu-imán, como las polillas por la luz de las candelas.

Cuando deje de reverberar la última campanada que despide este año y saluda al próximo, estaré a tu lado.

Que las horas futuras te sonrían, y la vida te trate con amor.