miércoles, 28 de noviembre de 2007



Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.

Quizás te diga un día que se me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte mejor,
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.

Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que nos quedamos juntos para toda la vida.


José Ángel Buesa, Poema



Adelantándose en el tiempo, apresurándose en el espacio.. ha caído el último grano de arena de este reloj que ha presidido mi vida, que ha acompañado a mis latidos, que ha regido mis horas y me ha acunado cada noche. Lo que era una cuenta atrás hacia la alegría, hacia la promesa soñada y añorada, se ha convertido en una brusca llegada a ninguna parte, un final abrupto, un desconcertante vacío, una helada certeza de estar en una meta desierta, donde no te aguarda nadie.
Ya no queda arena que caer, marcándome el dulce ritmo, a veces tan amargo, a veces tan delicado, a veces tan veloz del tiempo, el inquieto, imparable tic-tac de los minutos eternos y expectantes, de los segundos interminables y esperanzados...

Este reloj no marcará ya nunca la hora de encontrarnos.


Me creerá alguien si digo "Buenas noches"?



Banda sonora que disfrace este silencio tan denso, tan espeso, y esta horrible sensación de hundirme en arenas movedizas:







martes, 27 de noviembre de 2007



Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.
Que se cierre esa puerta
por donde campos, sol y rosas quieren vernos.
Esa puerta por donde
la cal azul de los pilares entra
a mirar como niños maliciosos
la timidez de nuestras dos caricias
que no se dan porque la puerta, abierta...

Por razones serenas
pasamos largo tiempo a puerta abierta.
Y arriesgado es besarse
y oprimirse las manos, ni siquiera
mirarse demasiado, ni siquiera
callar en buena lid...

Pero en la noche
la puerta se echa encima de sí misma
y se cierra tan ciega y claramente
que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto,
escogiendo caricias como joyas
ocultas en las noches con jardines
puestos en las rodillas de los montes,
pero solos tú y yo.
La mórbida penumbra
enlaza nuestros cuerpos y saquea
mi inédita ternura,
la fuerza de mis brazos que te agobian
tan dulcemente, el gran beso insaciable
que se bebe a sí mismo
y en su espacio redime
lo pequeño de ilímites distancias...

Dichosa puerta que nos acompañas
cerrada, en nuestra dicha. Tu obstrucción
es la liberación de estas dos cárceles;
la escapatoria de las dos pisadas
idénticas que saltan a la nube
de la que se regresa en la mañana.


Carlos Pellicer, II
(de "Recinto")


Si pudiera dejar fuera todo ese ruido, toda esa retahila de prescindibles sonidos, ese barullo que aturde y marea.. Si pudiera obviar cada una de las presencias indeseables, cada una de las interrupciones irritantes, cada una de las ausencias tan justificadas como absurdas, cada uno de los silencios en los que me rodeo, que me rodean inevitablemente. Si pudiera bloquear la entrada a todo lo que no fueras tú, a todo lo que no fuera tu mano en mi espalda y tu boca en mi nuca, a todo lo que no me hace gemir de alegría como tu sabor en mis labios y el perfume de tu piel en mis dedos.

Si pudiera borrar el mundo, diluir el mundo, hacer desaparecer este mundo abarrotado de ruidos, indeseables, ausencias, silencios, absurdos... y tenerte sólo para mí, ser sólo para ti, tras de mi puerta.

Buenas noches.




Banda sonora para acompañar hasta la puerta al martes, y quedarse en el jardín viendo cómo se esfuma mientras, despacio, pero indudablemente llega otro día:







lunes, 26 de noviembre de 2007




Es difícil decirlo,
lo sé con la certeza de un puño que se rompe,

del gesto torrencial que une ciertas estrellas.

Quiero saber por qué a pesar de todo

hay ritmos que se agotan,

en qué consiste el agua,

la delgadez del mundo y el peso del plomo,
o por qué las palabras se han quedado colgando

sonámbulas, inútiles, aisladas y perfectas.


Es difícil decirlo
sin morderse por dentro la sonrisa,

sin necesitar la absoluta densidad del cielo.

Sin pedir a gritos un horizonte de agua
que nos transmita dulcemente.

A veces extenderse
es tan sólo tocar un mundo que no arde,

o un conjunto de dioses
que interpretan su música de vidrio

sonando eternamente a girasol y a piedra.


Tu explosión necesaria, tu pulso original
es un acantilado de ternura,

un punto de partida
donde volver a hundirse

hacia tu brevedad de mujer de gato.

Porque es inevitable referirte una vez más al agua,

a la perfecta serenidad de tus manos abiertas,

al geométrico crepúsculo de tus dedos transparentes.

Mujer de arcilla y agua, planeta desnudísimo.


Lo demás sólo es cielo.
Déjame hablar, hundir las lanzas largas de la noche,

ser una arquitectura de ceniza.

Lo demás sólo es cielo,
es inútil el mar contra las cosas,
la sal contra las cosas.
En las tardes, inevitablemente nos perdemos
de tanto perseguir las longitudes,

de tanto juntar barro con el barro.
No te rompas.

Defiende tus espacios,
despedaza tu sangre por la tierra.

No hay más que cielo detrás de las batallas.
También la luz a veces se parte como un hueso.

Miguel Sánchez Gatell, Es difícil decirlo



Romperse por dentro, convertirse en figura de cristal, en frágil escultura, en delicada pieza imposible de proteger. Deshacerse, desmoronarse, hacerse crujiente resto de hoja seca entre los dedos. Desaparecer, diluirse, molécula de agua dentro de una ola en medio del mar, una gota de lluvia cayendo anónima en el caos de la tormenta, una ráfaga más de viento indistingible de la anterior o la siguiente...

Ser arcilla, blanda, dúctil, moldeable... rompiéndome tan fácilmente si eres tú quien me quiebra, tan fácilmente reparable si es tu mano la que me inventa y me crea de nuevo.

Buenas noches.





Banda sonora que intente colorear lo gris de esta noche:





jueves, 22 de noviembre de 2007



Hilo de trigo y agua,
de cristal o de fuego,
la palabra y la noche,
el trabajo y la ira,
la sombra y la ternura,
todo lo has ido poco a poco cosiendo
a mis bolsillos rotos,
y no sólo en la zona trepidante
en que amor y martirio son gemelos
como dos campanas de incendio,
me esperaste, amor mío,
sino en las más pequeñas
obligaciones dulces.

El aceite dorado de Italia hizo tu nimbo,
santa de la cocina y la costura,
y tu coquetería pequeñuela,
que tanto se tardaba en el espejo,
con tus manos que tienen
pétalos que el jazmín envidiaría
lavó los utensilios y mi ropa,
desinfectó las llagas.

Amor mío, a mi vida
llegaste preparada
como amapola y como guerrillera:
de seda el esplendor que yo recorro
con el hambre y la sed
que sólo para ti traje a este mundo,
y detrás de la seda
la muchacha de hierro
que luchará a mi lado.

Amor, amor, aquí nos encontramos.
Seda y metal, acércate a mi boca.

Pablo Neruda, V
(de "Los versos del capitán - Oda y Germinaciones")



Cogerás mi mano y sin movernos, me harás viajar a otra playa, a otra orilla, me harás ver otros paisajes, pisar otras fronteras. Cogerás mi mano y al tocarme, pondrás un mundo nuevo entre mis dedos, se impregnará en mi piel el olor desconocido de otra tierra y descubriré en mi boca en sabor secreto de otros labios. Cogerás mi mano y al atraerme a tu lado, se iluminarán de repente todos los oscuros rincones que me asustan, se harán reales cada uno de los sueños que alguna vez descartamos, me mirarán cara a cara, insolentes, sin pudor, los ojos limpios de tu deseo. Cogerás mi mano un día, y sólo sabré dejarme llevar; cogerás mi mano, me dirás, "ven" y sólo podré seguirte.

Buenas noches.







Banda sonora para los que quieren ir, desean venir, necesitan llegar... y no soportan esperar...









miércoles, 21 de noviembre de 2007




MOMENTO I

Y la música ardiendo, estallando,
araña es de cristal, o una bengala;
el limón sobre un vaso teñido de violeta,
vigilante; y el blanco pantalón,
que en medio de la noche resplandece,
arrogante y magnífico como un corcel de Uccello,
hasta la madrugada perseveran.

MOMENTO II

Y la larga experiencia —femineidad rapaz
del ojo— ha descifrado en cierta boca triste
o impaciente ademán, o en tráslucida cera
de una carne vencida, al tasador más alto.
Lentos dedos resbalan, por la cadena, un dije,
del escote el confín, yerta gota cayendo,
amenazando al torso que se ahueca.

MOMENTO III

Y ese instante: la puerta traspasada
que se cierra apresando,
y el peligro contiguo y el abrazo inminente
pues la luz ha prendido por sorpresa la estancia
y una ajena presencia, radiante entre las joyas,
devuelven las vitrinas.
Y quizás la belleza sea sólo desconcierto.

MOMENTO IV

Y después, las arrugadas sábanas
por entre las baldosas serpentean;
los cajones volcados, vacíos los estantes
y roto el estilete tras obstinado estupro.
Mas si él tuvo la fruta del verano
y la ilusión de amor casi duró una hora,
quién fue el depredador y qué lo más valioso.

SIEMPRE NOCTURNO

Cada noche implacable, cada noche,
la ginebra cimbrea visiones y deseos,
y un lamento de intolerable ansia
—dice llamarse música— exhausta se sucede.
Y el neón carmesí, cordoncillo enredado
en la pálida estrella de la aurora
sólo es sangre delgada. Despedida.

Ana Rosetti, Nocturno


Esta noche, sin lluvia, sin viento, llena de estrellas, plagada de promesas, repentinamente fría, dulcemente oscura, es un mapa suficientemente explícito, si se sabe descifrar. Encuentren su ruta.. siempre hay un pais desconocido al final de cada camino.

Buenas noches






Banda sonora, para pensar, pararse y soñar...






martes, 20 de noviembre de 2007




Mi ser fluye en tu música,
bosque dormido en el tiempo,
rendido a la nostalgia de los lagos del cielo.

¿Cómo olvidar que soy oculta melodía
y tu adusta penumbra voz de los misterios?

He interrogado los aires que besan la sombra,
he oído en el silencio tristes fuentes perdidas,
y todo eleva mis sueños a músicas celestes.

Voy con las primaveras que te visitan de noche,
que dan vida a las flores en tus sombras azules
y me revelan el vago sufrir de tus secretos.

Tu sopor de luciérnagas es lenta astronomía
que gira en mi susurro de follaje en el viento
y alas da a los suspiros de las almas que escondes.

¿Murió aquí el cazador, al pie de las orquídeas,
el cazador nostálgico por tu magia embriagado?
Oh, bosque: tú que sabes vivir de soledades
¿adonde va en la noche el hondo suspirar?

Vicente Gerbasi, Bosque de música
(de "Bosque doliente")



Suena el ligero crepitar de la lluvia, el dulce repiqueteo del agua en la ventana, el lento ritmo de las gotas empapando los cristales, la acompasada melodía de viento y nubes envolviendo la noche. Y escucho cada sonido como si se tratase de una música expresamente compuesta para mí; destinada a cubrir con su eco de niebla, cada tristeza, cada dolor, cada miedo hasta convertirlos en invisibles; dirigida a acariciar con su rastro húmedo el rostro dormido de mis sentidos; intencionada a despertar con su beso nocturno el latido ralentizado de mi deseo...

Esta noche, suena sólo para mí, una música de lluvia, de viento, de oscuras notas, de luminosa voz de idioma secreto. Y soy feliz.

Buenas noches.



Banda sonora para viajar por un martes atípico, lleno de música e incapacitado para hacer daño:





lunes, 19 de noviembre de 2007




Amor, amor, las nubes a la torre del cielo
subieron como triunfantes lavanderas,
y todo ardió en azul, todo fue estrella:
el mar, la nave, el día se desterraron juntos.

Ven a ver los cerezos del agua constelada
y la clave redonda del rápido universo,
ven a tocar el fuego del azul instantáneo,
ven antes de que sus pétalos se consuman.

No hay aquí sino luz, cantidades, racimos,
espacio abierto por las virtudes del viento
hasta entregar los últimos secretos de la espuma.

Y entre tantos azules celestes, sumergidos,
se pierden nuestros ojos adivinando apenas
los poderes del aire, las llaves submarinas.

Pablo Neruda, Soneto XXIV
(de "Cien sonetos de amor - Mañana")



He abierto fácilmente puertas que se mantuvieron cerradas durante años, he escudriñado los rincones más oscuros, he estudiado cuidadosamente los más luminosos escenarios. He recorrido rutas pisadas mil veces, he sido una más entre peregrinos sin rostro, he sido arrastrada por la multitud, me he dejado caer, agotada, vencida, incapaz de dar un paso más. Y he buscado bajo las piedras más ardientes, bajo el hielo más azul, bajo las aguas transparentes que escondían tesoros sumergidos que resultaron no tener ningún valor para mí..

Para terminar comprendiendo que aquel impulso irrefrenable, misterioso que me llevó a conocer mis propios límites y fronteras, que esa pulsión interna que me hizo emprender un viaje sin meta y sin motivos, que esa búsqueda interminable que me mantuvo lejos tanto tiempo... me llevaban, irrefrenable, irremediablemente a ti; para acabar entendiendo que tú, eras el origen y el final de todo.

Buenas noches.





Banda sonora, balanceándose entre la realidad del hoy y lo desconocido del mañana:






sábado, 17 de noviembre de 2007


En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.

Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

Pablo Neruda, Poema II
(de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada")





Repentinamente, se derrumbarán todas las murallas, caerán como naipes los muros, se desmoronarán las defensas, se abrirán compuertas desconocidas y desaparecerán las salidas familiares, se diluirán como hielo bajo el sol todas las protecciones, se evaporararán los escondrijos, se esfumararán las guaridas... Y, desplegándose cual paisaje tras la batalla, se extenderán ante mis ojos calles desiertas, casas destruidas, caminos desolados, irreconocibles ruinas de antiguos tesoros, desconsolados ecos de un pasado aún vivo..


Y, entre debacles y destrozos, entre desastres y absurdos, entre gritos de borrachos y susurros de amantes, entre lo derruido y lo indestructible... quedará la evidencia incontestable de que todo lo que inconscientemente arrasa la pasión, lo reconstruye cuidadosamente el amor.

Buenas noches..







Banda sonora que hable a los que desean escuchar..








domingo, 11 de noviembre de 2007

El mapa de hoy está justo debajo de esta entrada...


Cuando abrí este blog (palabra odiosa pero ya difícilmente prescincible), lo hice más por terapia anti-rabieta, desahogo y exorcismo que como forma de comunicación o aspiración pseudoliteraria.

Me refugié en esta isla verde y vírgen con la única intención de que me encontraran y leyeran aquellos que, incomprensiblemente, apreciaban mis neuras en forma de collage, mis elecciones poéticas y, sobre todo, (no me han engañado nunca, pandilla de rijosos), las fotos nada recatadas que suelen acompañar a ambas.


No soy artista, ni épica, ni lírica; no tengo ambición ni talento literarios; soy lo suficientemente egocéntrica para disfrutar a solas y escribir para mí, sin esperar respuestas, y lo bastante realista para darme cuenta de que no soy más que una más en un infinito universo de palabras, por lo que siempre me sorprende, me emociona y me halaga comprobar cuántas personas de tantos paises se asoman, a veces casualmente, a veces como un rito habitual, a veces con fascinante y diaria puntualidad, a leerme.


No contesto a los comentarios más que en ocasiones marcadas por un inexplicable impulso y mi cambiante humor. Y sé que eso desanima a quien comenta. Pero les digo, navegantes y náufragos, que no soy ciega, ni desagradecida, ni soberbia, sólo soy perezosa y algo descuidada...

Les ruego no me lo tomen en cuenta, ya que para mí es un orgullo y un estímulo ver un nuevo punto o un punto reincidente en el mapa de visitantes desde el cual controlo mi isla y quien llega a ella.

Sería maravilloso, rayando con lo orgásmico, si todo aquel que entrara, incluido el misterioso coreano que entró en septiembre, se decidiera a dejar, aquí mismo, en esta entrada, una huella de su paso. Un saludo breve, un "soy Dayanira, de Caracas" o "soy Pedro, de Ciudad real" o "soy Gunilla, de Estocolmo".

Gracias a todos, los amigos infalibles, los conocidos de otros mundos, los enlazados casuales que han decidido no olvidar dónde estoy, los que se equivocaron de tecla buscando referencias al exilio cubano, los que me dicen y los que callan.

Gracias Didier, Gato, Raf, Hank, Querelle, Pedritus, Dead Kennedys, Rapatundas, Brother, Sofía, mi tarugo Sr. de Mairena, Francisco, Hook, Sabana, Santiago...

Gracias Pigmalión y Rocío.

Algunos de los momentos más placenteros de mi día a día, son causados por este exhibicionista escaparate de emociones que llamamos blog.

Buenas noches y perdonen el marmotreto.






.

sábado, 10 de noviembre de 2007



Entre mis manos vives
en confusión de nacimiento y corazón herido,
como desvanecerse o contemplar
un alto simulacro de ruinas;
sobre mis dedos mueres,
materia pensativa que se abate
bajo el murmullo de mi tacto,
y eres tristeza en mí,
suave como la forma de la nieve,
como cerrar la puerta
o mirar la inocencia de una pluma.

Nacida para mi caricia,
con un perdón que olvida y un comienzo
de éxtasis y aromas,
me acerco hacia tu aliento,
tu oído con mis labios toco y digo
que nuestro amor es agonía,
que escuches mi temor y mi palabra de humo
y que yo, como tú, de noche oigo
cómo se pierde el pensamiento,
confuso entre mi carne y tu recuerdo.

Mas retiro mi rostro de tus ojos
porque ya no podré pensar una palabra
que no habite tu nombre,
y porque surges hasta del silencio
como enemiga que desdeña el arma
y de improviso nace entre las sombras,
cuando sin ti yo no sería
sino un olvido abandonado
entre las ruinas de mi pensamiento.

Alí Chumacero, Entre mis manos vives



Perteneces a mi brazos, eres parte de mi cuerpo, estás grabado en mis dedos, te confundes con mi piel, invades mis sentidos y mis sentimientos. Me rodeas haciéndome isla entre tus manos; me descubres, haciéndome tierra conquistada por tus labios; me recorres, tocando cada poro con tu aliento; me conquistas, rigiendo con tus deseos mi voluntad. Perteneces a mis sueños, eres parte de mis noches, te confundes con la oscuridad, invades mi lecho y mi boca.. te pertenezco.

Buenas noches.




Banda sonora para gozar y gozarla...




viernes, 9 de noviembre de 2007


Quiero nombrar tu cuerpo, tu oscuridad, tu lumbre,
el pecho que se inflama,
tu savia azul, el río de tus astros.

Quiero nombrar tu cuerpo, tus caminos,
el laberinto tibio, las girándulas,
el sexo umbrío, las vísceras ocultas,
esa linfa secreta que va trenzando el tiempo.

Quiero nombrar tu cuerpo, los murmullos,
los labios cuando besan o nombran otros cuerpos,
el fuego de la lengua, la humedad de la piel.
Tu saliva que es áspera y amarga.

Quiero narrar tu espalda añil que delimita
con un dios impreciso, inabarcable.

Miguel Florián, Cuerpo nombrado



Guárdame un secreto, que nadie sepa de esta debilidad en mi piel, de esta tara lujuriosa de mi mente, de este fallo irremediable de mis latidos, de este defecto dulce de mi boca, de este error delicioso de mi sentidos. Guárdame un secreto, no digas a nadie cómo tiemblo, cómo me diluyo al escucharte, no cuentes cómo se nublan mis ojos si me tocas, no desveles cómo se abren mis brazos a los tuyos, cómo mi cuerpo se entrega sin resistencia, sin regateos, sin pudor ni decencia. Guárdame un secreto, no reveles la ansiedad que me adivinas al hacerme esperar, ni el deseo tangible y doloroso con que te rodeo cuando llegas, ni las locuras, las maldades que invento para complacerte.

Guarda este secreto... desmenúzalo entre tus dedos, resguárdalo bajo tu ropa, entiérralo en tus pensamientos, y recuerda lo que se esconde en lo que callo, recuerda lo que vive en mi silencio .

Buenas noches.



Banda sonora cálida, envolvente, acariciadora, para una noche llena de secretos







jueves, 8 de noviembre de 2007


Amor mío, al cerrar esta puerta nocturna
te pido, amor, un viaje por oscuro recinto:
cierra tus sueños, entra con tu cielo en mis ojos,
extiéndete en mi sangre como en un ancho río.

Adiós, adiós, cruel claridad que fue cayendo
en el saco de cada día del pasado,
adiós a cada rayo de reloj o naranja,
salud oh sombra, intermitente compañera!

En esta nave o agua o muerte o nueva vida,
una vez más unidos, dormidos, resurrectos,
somos el matrimonio de la noche en la sangre.

No sé quién vive o muere, quién reposa o despierta,
pero es tu corazón el que reparte
en mi pecho los dones de la aurora.

Pablo Neruda, Soneto LXXXII
(de "Cien sonetos de amor - Noche")





Como las mejores historias, es complicado y lleno de misterios. Como el mejor vino, se hace esperar, es sabroso y perdurable. Como la mejor música, es envolvente y emocionante, y te hace bailar y te hace llorar. Como el mejor cine, te paraliza, te convulsiona y estremece, te hace pensar en todo, te hace no pensar en nada, te hace feliz, te hace reir, te saca lágrimas inesperadas, te arranca suspiros impensables. Como el mejor amigo, es un apoyo y es una carga, es un alivio siempre y a veces, es un profundo dolor, te completa, te enseña y te descubre. Como el mejor regalo, es sorprendente y mágico, y es ofrecido espontáneamente, libre, imprevisible, excesivo. Como el mejor recuerdo, se clava en la memoria, se pierde en los ojos, se engasta en la piel, se instala en los dedos, se acrecienta en la distancia.


Este amor, como el mejor hombre, como la mejor mujer, es un amor invasivo y generoso, receptivo y obstinado, cruel y amante, desesperado y esperanzado, apasionado y mesurado, secreto y evidente. Este amor, es sólo amor en su más profunda y sincera y arrasadora expresión.

Buenas noches.




Banda sonora para acabar de una vez con la interminable sucesión de martes pasados








lunes, 5 de noviembre de 2007


Se diría que las calles fluyen dulcemente en la noche.
Las luces no son tan vivas que logren desvelar el secreto,
el secreto que los hombres que van y vienen conocen,
porque todos están en el secreto
y nada se ganaría con partirlo en mil pedazos
si, por el contrario, es tan dulce guardarlo
y compartirlo sólo con la persona elegida.

Si cada uno dijera en un momento dado,
en sólo una palabra, lo que piensa,
las cinco letras del DESEO formarían una enorme cicatriz luminosa,
una constelación más antigua, más viva aún que las otras.
Y esa constelación sería como un ardiente sexo
en el profundo cuerpo de la noche,
o, mejor, como los Gemelos que por vez primera en la vida
se miraran de frente, a los ojos, y se abrazaran ya para siempre.

De pronto el río de la calle se puebla de sedientos seres,
caminan, se detienen, prosiguen.
Cambian miradas, atreven sonrisas,
forman imprevistas parejas...

Hay recodos y bancos de sombra,
orillas de indefinibles formas profundas
y súbitos huecos de luz que ciega
y puertas que ceden a la presión más leve.

El río de la calle queda desierto un instante.
Luego parece remontar de sí mismo
deseoso de volver a empezar.
Queda un momento paralizado, mudo, anhelante
como el corazón entre dos espasmos.

Pero una nueva pulsación, un nuevo latido
arroja al río de la calle nuevos sedientos seres.
Se cruzan, se entrecruzan y suben.
Vuelan a ras de tierra.
Nadan de pie, tan milagrosamente
que nadie se atrevería a decir que no caminan.

¡Son los ángeles!
Han bajado a la tierra
por invisibles escalas.
Vienen del mar, que es el espejo del cielo,
en barcos de humo y sombra,
a fundirse y confundirse con los mortales,
a rendir sus frentes en los muslos de las mujeres,
a dejar que otras manos palpen sus cuerpos febrilmente,
y que otros cuerpos busquen los suyos hasta encontrarlos
como se encuentran al cerrarse los labios de una misma boca,
a fatigar su boca tanto tiempo inactiva,
a poner en libertad sus lenguas de fuego,
a decir las canciones, los juramentos, las malas palabras
en que los hombres concentran el antiguo misterio
de la carne, la sangre y el deseo.
Tienen nombres supuestos, divinamente sencillos.
Se llaman Dick o John, o Marvin o Louis.
En nada sino en la belleza se distinguen de los mortales.
Caminan, se detienen, prosiguen.
Cambian miradas, atreven sonrisas.
Forman imprevistas parejas.

Sonríen maliciosamente al subir en los ascensores de los hoteles
donde aún se practica el vuelo lento y vertical.
En sus cuerpos desnudos hay huellas celestiales;
signos, estrellas y letras azules.
Se dejan caer en las camas, se hunden en las almohadas
que los hacen pensar todavía un momento en las nubes.
Pero cierran los ojos para entregarse mejor a los goces de su encarnación misteriosa,
y, cuando duermen, sueñan no con los ángeles sino con los mortales.

Xavier Villaurrutia, Nocturno de los ángeles



Caen sobre mí todas las horas de todas las noches, manteniéndome despierta con su lluvia de minutos lentos, repiqueteando en mi boca, resbalando por mi pecho, mojando mis ojos, llenando mis manos de tiempo perdido en una espera interminable. Caen sobre mí los fantasmas del miedo, los espíritus tristes de la desesperanza y la nostalgia, la almas errantes de todos los deseos por cumplir y ahora en suspenso; y se adormecen en un rincón silencioso, los pequeños duendes que me hacían reir con sus traviesos proyectos, y sus sueños inquietos y su incansable risa alimentada por besos y caricias. Caen sobre mí los demonios amables de la apatía; los ariscos ángeles del amor difícil, las doloridas ánimas de la lujuria, cansadas de sentir, agotadas de esperar...


Buenas noches.




Banda sonora, para escuchar a solas






sábado, 3 de noviembre de 2007



Espléndida razón, demonio claro
del racimo absoluto, del recto mediodía,
aquí estamos al fin, sin soledad y solos,
lejos del desvarío de la ciudad salvaje.

Cuando la línea pura rodea su paloma
y el fuego condecora la paz con su alimento
tú y yo erigimos este celeste resultado!
Razón y amor desnudos viven en esta casa.

Sueños furiosos, ríos de amarga certidumbre
decisiones más duras que el sueño de un martillo
cayeron en la doble copa de los amantes.

Hasta que en la balanza se elevaron, gemelos,
la razón y el amor como dos alas.
Así se construyó la transparencia.


Pablo Neruda, Soneto LIV
(de "Cien sonetos de amor - Tarde")



Llevo varios días arrastrando penosamente una profunda apatía anímica y me he dejado invadir por la espiral de una inspiración inexistente, esquiva, caprichosa, muda. Así pues, les dejo un mapa incompleto, un mero esbozo de mapa que compensa mi insuficiencia con los infalibles trazos, las palabras perfectas, el sentimiento tan individual como universal del maestro Neruda.. quizá mañana, por fín deje de ser martes.

Buenas noches a todos...




Banda sonora que ayude a elegir cualquier camino, cualquier ruta, aunque sea en soledad




miércoles, 31 de octubre de 2007


A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.

Amor mío, qué encuentras
en tu pozo cerrado?
Algas, ciénagas, rocas?
Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?

Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío,
un beso más profundo que tu abismo.

No me temas, no caigas
en tu rencor de nuevo.
Sacude la palabra mía que vino a herirte
y déjala que vuele por la ventana abierta.
Ella volverá a herirme
sin que tú la dirijas
puesto que fue cargada con un instante duro
y ese instante será desarmado en mi pecho.

Sonríeme radiosa
si mi boca te hiere.
No soy un pastor dulce
como en los cuentos de hadas,
sino un buen leñador que comparte contigo
tierra, viento y espinas de los montes.

Ámame tú, sonríeme,
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no me hieras a mi porque te hieres.

Pablo Neruda, El Pozo
(de "Los versos del capitán - Las Furias")





Al límite, siempre al límite, siempre a punto de caer, siempre rondando el abismo. Bordeando el precipicio, asomándome al vacío, balanceándome en el hilo inseguro de mis sueños, aferrándome al clavo ardiente de mis deseos. Trapecista novata, equilibrista entusiasta, fonambulista torpe, adicta inconsciente al peligro, ensayando sin protecciones, actuando sin red, impulsada por la idea absurda de volar sin ser abatida, arriesgándome a cualquier dolor en la esperanza de que se transforme en placer, ofreciéndome, impúdica e indefensa, ciega y dócil, débil y decidida, a las profundas
simas, los barrancos oscuros que me rodean y me llaman.





Banda sonora de este agotador anexo al martes que está resultando el miércoles...







lunes, 29 de octubre de 2007




«Vendrás conmigo» —dije— sin que nadie supiera
dónde y cómo latía mi estado doloroso,
y para mí no había clavel ni barcarola,
nada sino una herida por el amor abierta.

Repetí: ven conmigo, como si me muriera,
y nadie vio en mi boca la luna que sangraba,
nadie vio aquella sangre que subía al silencio.
Oh amor ahora olvidemos la estrella con espinas!

Por eso cuando oí que tu voz repetía
«Vendrás conmigo» —fue como si desataras
dolor, amor, la furia del vino encarcelado

que desde su bodega sumergida subiera
y otra vez en mi boca sentí un sabor de llama,
de sangre y de claveles, de piedra y quemadura.

Pablo Neruda, Soneto VII
(de "Cien Sonetos de amor - Mañana")





No hubo ataque, ni herida, ni sangre, ni ofensa, ni miedo.. sólo este dolor oscuro, planta parásita de raices enterradas en lo más profundo, de ramas duras, de inmensa malicia, de voluntad destructora, de inútil fruto. No hubo espada, ni puñal; no hubo traición ni desengaño, sólo esta pena arrasadora, aniquilando esperanzas con sus pasos torpes, desgarrando con dedos helados los hilos frágiles que entramaban mis sueños. No hubo guerra, ni lucha, ni rendición, ni paz, ni victoria... sólo, de nuevo, esta noche, mansa y asfixiante; sólo, de nuevo, esta noche sin luces; sólo, de nuevo, la soledad de siempre...

No diré "buenas noches", porque no sólo sonaría falso, si no que, además, lo sería...




Banda sonora, simplemente necesaria para aplacar al silencio:

domingo, 28 de octubre de 2007





Amé su cuerpo entonces y su alma.

Su piel fue para mí la tierra firme;
la soñé como un sexto continente
no registrado en mapas todavía.

Soñé con la bahía de su boca.
Su pelo era una selva virgen
que abría su misterio mineral y oscuro.

Soñé con las ciudades de sus pechos.
Los ríos de las venas que afloran en su piel
eran rutas abiertas
a la navegación y al gozo.

Se podía viajar en su mirada.
En las blancas llanuras de sus manos
yo cultivé el maíz y las buenas relaciones.

Después no pude estar sino en su cercanía

Otto raúl González, Amé su cuerpo.



Aún es muy temprano, sí y el sol aún se mueve despacio, perezoso y
lento, sobre un fondo azul intenso, luminoso y fiero. La noche, sin embargo, se ha resistido a marcharse y no me ha abandonado desde ayer: está oscuro el habitual caos de mi mente, está oscuro el pacífico aire de mi casa y mi corazón, este corazón siempre en llamas, está a oscuras y perdido. Completamente perdido en medio de tanta y tan hermosa luz exterior, perdido en esta tenebrosa penumbra interna, perdido sin encontrar el mapa certero que indique la salida, perdido sin recibir respuesta, sólo un eco, burlón, distante, redundante, que repite en mi oido palabras sucias...

Aún es pleno día, pero es infinita noche si sólo tengo esta ausencia, si sólo ofrezco este dolor.

Buenas tardes noches, diríanse de vocación de martes...



Banda sonora para mezclar con cualquier otra melancólica fuente de tristeza:






viernes, 26 de octubre de 2007







Amor mío, si muero y tú no mueres,
no demos al dolor más territorio:
amor mío, si mueres y no muero,
no hay extensión como la que vivimos.

Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.

Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, amor, no ha terminado,

y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.


Pablo Neruda, Soneto XCII
(De "Cien sonetos de amor")



Con huellas de marea, invadiéndome lentamente, así la noche ocupa el espacio que te guardo, el rincón a mi lado donde perteneces; con lentitud delicada, con cuidadoso gesto, así la noche escribe con dedos de terciopelo el mapa de tus caricias en mi piel; con lengua incandescente, con suave firmeza, así la noche humedece mi cuerpo y lo abre como una fruta, y lo explora como un nuevo, irresistible manjar; con labios oscuros sobre mis labios ofrecidos, así la noche me somete y me doblega, convirtiendo mi boca en tu jardín privado y mis brazos en esa playa donde desembarcar de madrugada, apenas iluminado por la luna, solamente guiado por mis sueños...


Buenas noches.







Banda sonora para los que no se conforman con nada menos que aquello que desean:






jueves, 25 de octubre de 2007






Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora,
amada mía,
transido de distancia,
bajo ese amor
que crece y no se muere,
bajo ese amor
que sigue y nunca acaba.

Ángel González, Áspero mundo


A veces, irreconocible en su violencia, a veces familiar en su dulzura, me ofrece tanto como me roba, me duele tanto como me emociona; a veces, cuando menos lo espero, me llega una vibrante respuesta, una dolorosa caricia, un pequeño, casi imperceptible gesto de tristeza, un ademán tan brusco como exagerado en su cuidadoso comedimiento; a veces odio encontrarlo, pero me aterra, me deshace, me muero si no está cerca; a veces, sólo percibo su furia nunca agresiva, nunca humillante y no me llega su innata ternura, siempre feroz, siempre voraz; a veces, tantas veces, todas las veces, cada vez...sé que siente lo mismo que yo.

Y sé que sería imposible seguir existiendo si no existiera.




Banda sonora sin más intención que sosegar el alma y complacer el cuerpo:






martes, 23 de octubre de 2007



Por más que aburras esa melodía
monótona y brumosa de la vida diaria,
y que te amansa;
por más lobo sin dientes que te creas;
por más sabiduría y experiencia y paz de espíritu;
por más orden con que hayas decorado las paredes,
por más edad que la edad te haya dado,
por muchas otras vidas que los libros te alcancen,
y añade lo que quieras a esta lista,
hay un pozo salvaje al fondo de ti mismo,
un lugar que es tan tuyo como tu propia muerte.

Es de piedra y de noche, y de fuego y de lágrimas.
En sus aguas dudosas
reposa desde siempre lo que no está dormido,
un remoto lugar donde se fraguan
las abominaciones y los sueños,
la traición y los crímenes.

Es el pozo de lo que eres capaz
y en él duermen reptiles, y un fulgor
y una profunda espera.
En tu rostro también, y tú eres ese pozo.
Ya sé que lo sabías. Por lo tanto,
Acepta, brinda y bebe.


Carlos Marzal, El pozo salvaje.





Todavía, tras tanto tiempo llenando hojas, revistiendo de negro y azul sus renglones, me quedan muchas palabras enredadas en los dedos, todo aquello que no digo, todo aquello que imparable, fluye en oleadas de letras a veces incandescentes, a veces dolorosas, a veces precisas, siempre necesarias. Aún ahora, cuando estoy sola y miro esta página en blanco, este cuaderno expectante y vacío, mis dedos saben que tienen tanto por escribir, tanto por expresar, que pueden usar como arcilla las sílabas que te llamen, las que te nombren, las que te hieran, las que te abracen. Aún ahora, todavía, tras tantas líneas, tras tantos secretos desvelados, tras tantos silencios rotos en susurros y confidencias, tras tantos mapas dibujados con tinta hecha de sorpresa, deseo, amor, rabia, dolor, fantasía, curiosidad, incertidumbre... me queda un pozo inagotable de palabras y de promesas, de planes y sueños. Aún tengo este pozo, desbordante, bullicioso, sonoro y profundo, esperando que bebas de él.

Buenas noches.





Banda sonora para otro martes incorregible: