domingo, 30 de septiembre de 2007


Ahora me pregunto si es que toda la vida
hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo,
la mano ante los ojos —qué latido
de la sangre en los párpados— y el vello
inmenso se confunde, silencioso,
a la mirada. Pesan las pestañas.

No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son,
rostros vagos nadando como en un agua pálida,
éstos aquí sentados, con ojos vivientes?
La tarde nos empuja a ciertos bares
o entre cansados hombres en pijama.

Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio
arriba, más arriba, mucho más que las luces
que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados.
Queda también silencio entre nosotros,
silencio
y este beso igual que un largo túnel.

Jaime Gil de Biedma, Idilio en el café



Quizá esta noche sea más dulce que este día que se acaba; quizá me acurruque de costado, tapándome apenas, apenas escondida a las miradas; quizá llegue el sueño con su paso silencioso y su mano llena de suave arena para mis ojos, y me encuentre esperándole expectante, curiosa, brazos abiertos a su abrazo, labios pendientes de su boca; quizá me acaricie, me consuele, me acune, con su magia oscura y generosa, trayéndome de la distancia, arrebatando a la ausencia, regalando a mis sentidos los dedos ardientes, presentidos, inolvidables que me buscan y me añoran.

Buenas noches.


Banda sonora para soñar un momento.. o unos cuantos momentos:





2 comentarios:

Anónimo dijo...

A esta hora, por fin, todo está tranquilo.

A esta hora, por fin, dispone uno de un momento para sentarse a leer tranquilamente; o a dejar la mirada perdida y pensar.

Y entonces se siente uno increíblemente perdido; y busca el Mapa. Y enciende la música que Ud. nos ha dejado y se pierde en las palabras y en el bello rostro de mujer de la fotografía.

Y entonces uno siente una enorme gratitud hacia la autora del mapa.

Muchas gracias. Buenas noches.

Brother dijo...

La imagen puede ser palabra. A veces puede hacernos malas pasadas.
Una rosa marchita en un jarrón nos sugiere tristeza, abandono. En cambio si al acercarnos descubrimos una nota al pie que dice "Mi amado, mi amante. Esta rosa siempre presidirá mi casa. Cada vez que entremos y la veamos recordaremos la noche en que nos cruzamos por la calle y tú no pudiste evitar coger aquella rosa que nos miraba desde el seto y dármela"
Entonces será pasión y deseo lo que nos sugerirá.
Esta noche esa foto es la rosa, Gil de Biedma el jarrón y Exilio la nota a su pie.
Buenas noches, si queda alguien.